1. Despejá la zona alrededor de la escalera, retirá alfombras y caminos para tener suficiente espacio para trabajar. Cubrí las superficies que no desees pintar con hojas de diario o una funda guardapolvo y de ser necesario, protegé con cinta de enmascarar.
  2. Si ves algún clavo o tachuela de alfombra saliente, usá un martillo para clavarlos 2-3 mm en la superficie y luego rellená con una masilla para madera para poder trabajar sobre una superficie lisa.
  3. Si pintás sobre barniz, lijá suavemente las molduras con un papel de lija fino. Esto ayudará a que la pintura se adhiera mejor a la superficie. (Si la pintura está muy deteriorada, en vez de lijar, usá un removedor para remover la capa de pintura vieja).
  4. Pasá la aspiradora y un trapo húmedo a las escaleras y pasamanos para quitar los restos de polvo y suciedad; luego pasá un trapo seco.
  5. ¡Ha llegado el momento de imprimar! Un fondo de buena calidad brindará una mejor adhesión de la pintura a la superficie y mayor durabilidad. Usá Fondo Blanco para madera o Fondo Universal al Agua en todas las superficies de madera y masilla expuesta.
  6. Una vez que el fondo esté seco, se puede empezar a pintar. Comenzá a pintar la escalera de arriba hacia abajo, asegurándote de que el pincel penetre en cada fibra de la madera. Esperá de 6 a 8 horas para aplicar la segunda mano en caso de elegir como terminación un esmalte sintético.
  7. Si estás usando diferentes colores para las escaleras y el pasamanos, pintá cada sección por separado y dejá secar por bastante tiempo antes de continuar. Usá cinta de enmascarar en la unión de los dos colores para lograr un acabado impecable.
  8. Una vez que la pintura está seca, podés volver a colocar el camino – sino dejá las escaleras descubiertas para un estilo clásico que realzará aún más el trabajo de pintura.