Cuando decorás un baño que serene los sentidos y revitalice el alma, la naturaleza es la máxima fuente de inspiración. Los colores tierra vibrantes, como ocre secado al sol, piedra caliza, miel, bordó profundo, dorado oscuro y verde oliva, intensificarán la atmósfera del ambiente, convirtiéndose así en los matices perfectos para un espacio grande con buena luz natural.

Si el ambiente es pequeño, también podés lograr un refugio con el estilo de un spa. Optá por colores fríos con bajo valor reflectante, como el turquesa, azul celeste y aguamarina para suavizar la luz natural. Intensificá el efecto con superficies texturadas, como un piso de baldosas con pedregullo que masajeen suavemente los pies o una pintura con textura que imite la piedra fría al tacto.

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