Si te gustan más los colores suaves y tenues que los intensos, probá darle nuevo estilo a la cocina con una paleta de colores cuidadosamente seleccionados. Podés sentirte cómodo rodeado de colores tenues y cálidos, como azul claro y rosa, o feliz en presencia de tonos pasteles más dulces como limón, mora y menta. El secreto de la confianza en los colores es elegir una paleta de dos o tres colores y aferrarse a ella.

El color no debe morir en las paredes - a menudo algo tan simple como pintar las alacenas o los muebles, puede aportar un gran dinamismo con un costo mínimo. Para un estilo clásico y discreto, usá un tono similar para las alacenas y los muebles, o apostá a algo más atrevido y decorá cada silla con un color diferente. Para el toque final, elegí accesorios en colores similares a las paredes - esto ayudará a lograr un esquema de color cohesivo y un estilo armonioso.

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