Después de los gloriosos verdes del verano, las hojas de los árboles y arbustos comienzan a tornarse doradas, presagiando un intenso crescendo de color. Es imposible no quedar deslumbrado con la variedad de amarillos, rojos, naranjas y dorados. Pero, ¿alguna vez se te ocurrió preguntarte por qué las hojas cambian de verde a dorado?

Todo es causado por la reacción del follaje a la luz solar, que es cada vez menor. La clorofila de las hojas se descompone para revelar los carotenoides ocultos, despojando a las hojas del verde y coloreándolas con todo tipo de tonos vibrantes.

Si los tonos otoñales te alegran el corazón, optá por los matices dorados como el color miel, calabaza, caléndula, caoba y cobre. Intentá recrear esta combinación de colores en tu casa mezclando diferentes tonos de amarillos y naranjas dorados, o agregá un neutro cálido sofisticado, como moca o canela, para equilibrar el dinamismo del dorado.

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