No caben dudas: el naranja es un color poderoso. Algunos intelectuales sostienen que estar en presencia del naranja aumenta el suministro de oxígeno al cerebro, lo que estimula la actividad mental. También se cree que favorece la sociabilidad al energizar a las personas y reducir sus inhibiciones.

Si las paredes naranja vibrante no son tu estilo, el color sutil también sirve para crear con éxito un entorno estimulante y social. Podrías probar con matices tierra suaves, como pelón, coral, rosa anaranjado, atardecer y azafrán. Usalos en el escritorio y quizás logres una ventaja intelectual.

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