Como ocurre con el vestido negro que queda bien para toda ocasión, un toque de negro en la decoración es una forma atemporal y versátil de marcar una tendencia fuerte. El negro vibrante combina con casi todos los demás colores para crear un efecto clásico y sorprendente que aportará sofisticación instantánea al ambiente. Para no equivocarse con el negro, la clave es recordar que sólo un poco es suficiente para lograr mucho.

En cantidades pequeñas, el negro actúa como compañero brillante de los acentos de color y crea un fondo dramático para tus accesorios. Combiná el negro con tonos de sorbetes, como el amarillo limón y el verde menta, que se complementarán maravillosamente, mientras que los matices vibrantes inspirados en las joyas, como el esmeralda y el rubí, sin dudas resaltarán con el negro.

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