¿Qué podría ser más tentador que un esquema de colores inspirado en la comida que despierte las papilas gustativas? Una pared llamativa es una forma maravillosa y económica de presentar un gran bocado de color vibrante en la cocina. Considerá los tonos cálidos y exquisitos, como verde albahaca, rojo ciruela y amarillo limón. De hecho, los estudios demuestran que tonos de rojo, naranja y amarillo estimulan los sentidos: imaginá las obras maestras gastronómicas que podrías crear rodeado de matices naranja mandarina.

Si los toques de color sutiles concuerdan más con tu estilo, acentuá un espacio monocromático en blanco con accesorios coloridos en tonos chocolate fuerte o morados jugosos. ¿Cocina en madera? Agregá una explosión de brillo con increíbles tonos pasteles de helados que sin dudas estimularán los sentidos y despertarán la imaginación.

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