Las investigaciones demuestran que nos sentimos instantáneamente revitalizados después de pasar, incluso poco tiempo, al aire libre. Conectarnos con el mundo vivo que nos rodea, sin importar si se trata de una caminata por el bosque o de un paseo breve, genera una sensación de bienestar instantánea.

Si querés dejar entrar el exterior a tu hogar, podés probar pintando las paredes de verde. Los tonos vivos y vibrantes, como el esmeralda, manzana y verde azulado, energizarán y despertarán los sentidos, mientras que los verdes apagados, como el oliva, salvia y apio, serán relajantes y apacibles.

Colores disponibles