Quizás asociamos el dorado como símbolo de la riqueza, pero también tiene connotaciones espirituales profundas, en especial para las enseñanzas del budismo. En general, las estatuas de Buda sonriente, símbolo de la felicidad y buena salud, están pintadas de dorado o incluso hechas de oro macizo, como el sorprendente Buda de Oro del templo de Wat Traimit en Tailandia, que pesa más de cinco toneladas.

En el Budismo, los peces dorados simbolizan la buena suerte de todos los seres vivos en un estado de ausencia de miedo, mientras la flor de loto dorada representa el máximo logro de la iluminación. Por eso, la próxima vez que estés rodeado de dorado, no pienses solo en riqueza. Cerrá los ojos para entrar a tu espacio sagrado.

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