El púrpura no siempre tiene que ser dramático y osado. Se dice que los tonos claros de púrpura tienen el poder de calmar los nervios, bajar el estrés, aliviar la tensión y hasta dicen que son buenos para las migrañas. El púrpura pálido tiene un lugar especial, casi sagrado en la naturaleza: las flores violetas lavanda, orquídea y lila son delicadas y a menudo consideradas preciosas.

Los tonos púrpura claro combinan de maravillas en dormitorios, cuartos de bebés y en cualquier espacio donde quieras evocar una atmósfera de calma. ¿Buscás crear un efecto romántico y delicado? Pintá las paredes de un solo tono de lavanda, lila u orquídea. Para un estilo más vibrante, combiná tonos pálidos con matices de púrpura levemente más oscuros, como violeta o malva. ¿El toque final? Un jarrón con el aroma dulce de la lavanda, por supuesto.

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