En todo el mundo se pueden encontrar casas pintadas en tonos de amarillo. Por ejemplo, Izamal, en México, es conocida como ‘La Ciudad Dorada’ porque casi todos los edificios están pintados del mismo tono de dorado. Algunos creen que esto se debe al dios maya Itzamná, a quien atribuyen haber presentado el maíz a los habitantes originarios de la ciudad. En la ciudad italiana de Parma, las fachadas doradas aparecieron alrededor del siglo XVIII, cuando el arquitecto Alexandre Petitot promovió el uso del amarillo ocre, que pronto se conoció como ‘Giallo Parma’, para emular el esplendor dorado del palacio francés de Versalles.

Si querés recrear el sueño dorado de Alexandre Petitot, ¿por qué no probás con un tono glorioso de amarillo dorado en el dormitorio o en el living?

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