Compartir y reconectarse con familiares y amigos durante una comida casera es uno de los placeres más grandes de la vida, y la forma en que está decorado el comedor juega un papel importante para crear la atmósfera. Una paleta de colores cálidos que resalte los tonos apagados suaves es la clave para crear un espacio íntimo y acogedor. Los tonos cálidos van hacia adelante, es decir, tienden a hacer que las paredes parezcan más cercanas y crean intimidad al instante, mientras que los tonos más fríos se alejan, creando la sensación de un espacio más amplio.

Para inspiración instantánea con los colores observá la naturaleza. Considerá el beige cálido, rosa oscuro y rojo de la remolacha y los frutos de verano, el caramelo oscuro y el amarillo manteca. Pintá el techo dos tonos más oscuros que las paredes para engañar al ojo para que piense que el espacio es más pequeño. Si recibís invitados con frecuencia, elegí colores que te inspiren pasión y confianza. Después de todo, un anfitrión feliz ayuda a disfrutar de un encuentro agradable.

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