Para crear la ilusión de amplitud, aprovechá el poder de los neutros fríos. Como regla, los tonos fríos, como el blanco perlado y el gris perla, agrandarán visualmente un ambiente, mientras que los tonos oscuros crean una atmósfera íntima. ¿Techos bajos? Optá por un color un par de tonos más claros que las paredes para crear la sensación de un espacio vertical alargado y fluido. ¿Espacio estrecho? Usá un tono más oscuro en las paredes más cortas y un tono más claro en las paredes más largas para lograr que una cocina pequeña parezca más ancha.

En los espacios pequeños también quedan de maravilla los tonos luminosos. No solo engañan al ojo para que vea un espacio más grande, sino que una capa de color en toda la cocina es una forma infalible para inspirar la creatividad culinaria. Pintá una arcada o espacio entre estantes con un ‘toque’ de un color brillante para desviar la vista de las áreas estrechas.

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