1. Idealmente, la pared que elijas debe ser el centro de atención del ambiente. Las paredes con chimeneas o con detalles de diseño – como las repisas – también funcionan muy bien. Evitar, en lo posible, las paredes con puertas y ventanas, porque diluye el efecto deseado.

  2. Sé audaz con los colores. Si el esquema de la habitación es neutro, elegí un color de contraste para añadir de manera instantánea dramatismo y profundidad al ambiente. Si el color de tus paredes ya es brillante, probá pintar la pared personalizada con algún tono complementario más oscuro, o más claro.

  3. Para dar un toque adicional, animate a crear un efecto a rayas sorprendente en colores armoniosos. Los efectos de pintura, como los estarcidos de encaje o los círculos pintados a mano, también son fáciles de crear y contribuyen a añadir un toque personal. Creá una pared personalizada con rayas pintadas a mano, Usá encaje para crear una atmósfera elegante, Dale un nuevo giro al clásico diseño con círculos.

  4. Usá papel tapiz en una sola pared; es una manera fabulosa de crear un efecto sorprendente al instante. Jugá con diseños, colores y texturas intensos; si tu estilo es más delicado, elegí un papel tapiz en un tono sobre tono y un diseño simple pero a la vez impactante, como damasco o floral.

  5. Los muebles ubicados en sitios estratégicos ayudarán a dar enfásis a tu pared personalizada. En el living, podés optar por pintar la pared donde está ubicado el sillón mientras que en el dormitorio, puede ser la pared detrás de la cama. Evitá tapar la pared con demasiados muebles - el objetivo de la pared personalizada es conducir la atención hacia los mejores atributos y características de una habitación, sin sobrecargar.

Sé valiente, sé audaz y seguí tus instintos - y sobre todo, ¡disfrutalo!