Quizás conozcas el rojo escarlata, un color apasionado, con un toque chispeante de naranja - pero ¿sabías que hace siglos no hacía alusión a un color sino a un tejido de lana que se utilizaba para adornar los uniformes de los nobles y las sotanas de los cardenales? El color escarlata también posee una historia sombría - ¿Quién podría olvidar la suerte de la pobre Caperucita Roja?

Este rojo exuberante evoca sensaciones completamente diferentes cuando es usado dentro del hogar, en especial en ambientes con altos niveles de energía, como la cocina y dormitorios de los niños. Para mejores resultados, se debe usar en pequeñas dosis como un color de acento: en una pared para crear un punto focal, o mediante accesorios, como un sillón o una alfombra suave en escarlata brillante. Combiná este color intenso con blanco puro, para crear una atmósfera sofisticada o si preferís un estilo más atrevido, combinálo con turquesa, esmeralda o negro para lograr contraste y dramatismo.

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