Ya sea de estilo clásico o moderno, el baño de color blanco es un diamante en bruto para la decoración. Un panel personalizado con colores frescos, que reflejan la luz, como aguamarina o verde mar, dará calidez a las superficies blancas conservando la paz y la serenidad. Si predominan los azulejos, animáte a agregar colores de maneras inesperadas. Podés pintar la parte interna de los muebles y los gabinetes del baño, reemplazar la grifería y los picaportes por otros más coloridos o incluso, pintar el techo con tonos nítidos de verde esmeralda o verde azulado. Aún si preferís un baño de color blanco, vale la pena equilibrarlo con colores neutros y accesorios con relieve, como macetas, una alfombra de baño de madera o un espejo con mosaicos. Si tu baño está bien ventilado, también podés reemplazar las persianas por cortinas vaporosas para sentir el encanto de otra época.

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