Sofisticación simple

Tu habitación de huéspedes probablemente alojará a todo tipo de personas, desde amigos y padres, hasta suegros y visitas que viven en otras ciudades, de manera que la clave es crear un espacio que se pueda adaptar a lo largo del tiempo. Cuando elijas un esquema de color, pensá en términos de simplicidad: la idea es crear un lienzo neutro y bello que se pueda vestir con tejidos decorativos y otros accesorios.

Fluir libremente

Un truco inteligente de color cuando querés crear un espacio acogedor es combinar dos o tres tonos de una misma familia de color.

Por ejemplo, si te gusta el azul, podrías combinarlo con índigo, azul jean y violeta, como te mostramos en este hermoso dormitorio. Para crear un efecto de pintura similar al que se ve en las paredes aquí, usá pinceladas libres para crear el efecto de línea irregular y para lograr el mejor efecto, no cargues el pincel con demasiada pintura.

O si los neutros son más tu estilo, ¿por qué no combinás un gris más oscuro, como peltre, con gris paloma suave y blanco lavado?

Yin y yang

Cuando se trata de colocar accesorios en tu habitación de huéspedes, ¿por qué no extendés el concepto de contrastes visuales al mezclar diferentes texturas y superficies? Las sedas lucen fabulosas cuando se intercalan en capas con telas de lana sobre la cama; también podrías combinar diferentes superficies, como una mesa espejada con sillas de madera mate.

Algunos toques personales como un lindo cuadro, un jarrón con flores frescas o una fotografía enmarcada asegurarán que la habitación esté siempre lista para los huéspedes, ¡incluso para los que llegan sin avisar!

Colores disponibles