1. Prepará la habitación

Destinar unas horas a preparar por completo la habitación antes de comenzar a pintar te ayudará a no tener complicaciones más tarde. Primero, colocá una tela o una cubierta plástica sobre el piso y retirá todos los muebles (o cubrilos con una cubierta plástica). Quitá las cortinas o persianas, retirá las tapas de salidas eléctricas de los interruptores y tomacorrientes y los accesorios de las ventanas (como pasadores de los marcos y manijas). Por último, retirá los picaportes y tapá con cinta la cerradura en el canto de la puerta.

2. Prepará las superficies

Antes de abrir las latas de pintura, es importante que te asegures que todas las superficies están limpias y listas para que las pintes. Si hay orificios o grietas en las paredes, el techo o la carpintería, vas a tener que rellenarlos con un producto a base de yeso tal como ALBAPLAST. Estas áreas, al igual que la carpintería, deben estar lijadas para crear una superficie lisa, lo cual ayudará a que la pintura se adhiera. No te olvides de limpiar las superficies con un paño después de lijar para eliminar todo el polvo, ¡no dejes que el polvo o suciedad se adhieran a tus paredes recién pintadas!

3. Pintá el techo

Cuando estés listo para comenzar a pintar, empezá por el techo. De esta forma, las gotas que puedan chorrear caerán en las superficies no pintadas y vas a poder limpiarlas fácilmente con un paño después.

Si vas a pintar las paredes y el techo de dos colores diferentes, vas a necesitar marcar las divisiones en las esquinas para lograr un acabado perfecto. Seguí nuestra guía paso a paso para marcar divisiones.

4. Pintá las paredes

Después, es momento de pintar las paredes. Esto es por el mismo motivo que antes, cualquier aspersión o pintura chorreada se puede limpiar de la carpintería con un paño fácilmente. Un truco inteligente es superponer la pintura unos centímetros sobre la carpintería que creará una línea definida para el próximo paso.

5. Pintá la carpintería

Por último, pintá la carpintería. El truco es comenzar en el centro de la habitación y gradualmente ir hacia afuera, de esta forma reducirás el riesgo de pasar el pincel por superficies recién pintadas. Por ejemplo, es más probable que toques el marco de la puerta al salir y entrar de la habitación que que pases el pincel por un radiador. Con esto en mente, el mejor orden para pintar la carpintería es primero el marco de la ventana, después la estantería de la ventana, los zócalos y por último la puerta.

6. Poné cada cosa en su lugar

Una vez que hayas dejado que la pintura se seque por completo (te recomendamos seguir las instrucciones de tiempo de secado en la lata de pintura), podés comenzar a traer los muebles de nuevo a la habitación. Colocá las tapas de salidas eléctricas, los accesorios de las ventanas y los picaportes de la puerta que sacaste y volvé a colgar las cortinas o persianas. Por último, preparate una taza de té y relajate. ¡Te lo merecés!