Estas patas pintadas o "pies coloreados" son un efecto inteligente de inmersión en pintura excéntrico, divertido y una forma fácil de dar a muebles viejos o gastados un nuevo estilo elegante.

  1. Primero, usá una lijá fina para lijar la silla. Limpiá los residuos con un paño húmedo.

  2. Aplicá una capa de fondo (para asegurar que la pintura tenga una superficie adecuada a la cual adherirse). Seguí la veta de la madera con el pincel y cuidá que el fondo no chorree en las patas.

  3. Una vez que el fondo se secó, usá el color que elegiste para pintar toda la silla. Si te gustaría crear un estilo contemporáneo, te recomendamos usar pintura semimate, tal como Satinol, esto creará un hermoso efecto de brillo bajo.

  4. Una vez que la primera capa se secó, repetí el paso 1. Después de lijar la silla nuevamente, usá un paño húmedo para limpiar el polvo de la silla. Aplicá una segunda capa de pintura.

  5. Una vez que se secó la segunda capa, ¡es hora de sumergir esas patas! Medí hasta qué altura de las patas querés que llegue el efecto de inmersión y pegá cinta de enmascarar de baja adherencia justo arriba de ese punto. Repetí el paso para cada pata.

  6. Usá el segundo color que elegiste para pintar las patas de las sillas. Asegurate de pintar con este color pasando apenas la línea de la cinta de enmascarar; así se creará un línea definida debajo de la cinta.

  7. Para evitar que la pintura se despegue junto con la cinta, retirá la cinta de enmascarar antes de que la última capa se haya terminado de secar. Asegurate de que la pintura no esté tan húmeda como para que se chorree antes de retirar la cinta y obtendrás una línea prolija.

Podrías intentar experimentar con este efecto en diferentes alturas con colores de pinturasque combinen con tus accesorios. Aquí usamos neutros, pero podés elegir cualquier combinación de colores de pinturas que te guste.