Usá Muestra de Color

Si tu lista de potenciales colores es bastante larga, quizás te resulte útil crear un álbum de favoritos con tu preselección o usar muestras de color para reducir tus opciones de color. Cuando tengas una idea armada sobre el tipo de esquema de color que querés crear, podés hacer preparar en la Pinturería una Muestra de Color de cada uno.

Probá en un papel y no en la pared

En lugar de pintar directamente sobre la pared, te puede resultar útil usar papel. Aplicá dos capas sobre un papel o cartón A4 y colgalo en diferentes paredes a lo largo del día para ver cómo el color cambia con luz natural y luz artificial. ¡No te olvides de escribir el nombre del tono en el reverso de cada hoja!

Jugá con la luz

Las diferentes partes de la habitación recibirán, inevitablemente, distintas cantidades de luz, por eso es tan importante que coloques los probadores alrededor de la habitación a lo largo del día. Intentá ubicar la misma hoja de papel pintada en un área soleada en la mañana y observá cómo se ve en la tarde, bajo luz artificial. Vas a ver que los efectos de la luz influencian particularmente los blancos. También es importante tener en mente que la mayoría de los colores se verán ligeramente más oscuros y fríos en las habitaciones que dan al sur porque la luz es más fría y plana.

Conviví con tus muestras

Date unos días (o más si lo necesitás) para convivir con tus tonos de prueba. Prestá atención a cómo te hacen sentir en diferentes momentos del día. Pensá en cómo el color afecta la habitación y tu humor cuando estás dentro. Y lo más importante, confiá en tus instintos. Si te encanta, es el correcto.