1. ¿Tenés una fuente de inspiración?

Mirá revistas y usá fuentes de Internet, como blogs y Pinterest, para recopilar imágenes que despierten tu imaginación. También puede resultarte útil coleccionar muestras de telas, pintura y empapelados de tus proveedores locales de artículos para el hogar.

Cuando tengas una colección de imágenes que representen el estilo que te gusta, reunilas; muy probablemente empecés a ver un patrón en los tipos de colores y tonos que te atraen. Incluso podés usar estas imágenes para crear un collage.

2. ¿Qué muebles vas a dejar en la habitación?

¿Vas a conservar la alfombra, las cortinas, los almohadones o los muebles existentes? Si son de colores neutros, es muy probable que no afecten los colores con los que pintes la habitación.

Si vas a conservar muebles o accesorios que sean de un tono osado o brillante, quizás podés usar este color como punto de partida para elegir tu paleta de color.

3. ¿Cómo se usará el espacio?

Definir la función de la habitación te ayudará a determinar el tipo de ambiente que querés crear.

¿Vas a decorar un dormitorio que solo se usará para descansar o también se utilizará para trabajar o estudiar? ¿La cocina solo se usará para cocinar o también recibirás invitados en el mismo espacio?

Al hacerte estas preguntas en el comienzo del proceso de decoración, vas a poder delimitar el tipo de espacio y el tipo de ambiente que querés crear.

4. ¿En qué horario del día se usa más la habitación?

¿La habitación se usará mucho en la mañana, la tarde, el anochecer o durante todo el día?

La cantidad de luz natural que recibe la habitación afectará la forma en que se ven los colores en el espacio. Si una pared recibe luz del sol directa durante el día, quizás podés usar un tono más fuerte que el del color que elegiste para evitar que se vea gastado por la luz brillante.

5. ¿En qué dirección está orientada la habitación?

Si la habitación da al sur, probablemente recibas una cantidad limitada de luz natural. Para equilibrar la luz débil de la habitación, la mejor opción es elegir tonos cálidos y pálidos para las paredes, como celeste, amarillo prímula o rosa bebé.

Por otro lado, las habitaciones que dan al norte, en general reciben mucha luz natural; algunas incluso pueden necesitar tonos más fríos para ayudar a equilibrar el resplandor.

6. ¿Cuál es la fuente de luz principal?

Al igual que la luz natural, el tipo de luz artificial que usás en la habitación influenciará de gran manera la forma en que se ven y se perciben los colores.

Por ejemplo, la luz halógena irradia una luz blanca y clara, que tienda a mostrar el color más verdadero. Las lámparas incandescentes emiten una luz amarilla, que significa que tienden a suprimir los tonos amarillos de los colores mientras que la luz fluorescente es más fría y en general suprime la energía de un color.