La cabecera pintada a mano es un recurso fabuloso para crear de manera instantánea un foco de atención en el dormitorio. Aquí aprenderás cómo lograr este estilo: 1. Empezá con la elección de colores para pintar la cabecera. Te recomendamos elegir un color como base que se complemente con el esquema existente del dormitorio. Aplicá luego algunos tonos complementarios para los detalles.

  1. Colocá la cama en su lugar y tomá las medidas deseadas para tu cabecera. Con la ayuda de una tiza, marcá el contorno de la cabecera en la pared. Si no estás seguro de dibujar directamente sobre la pared, podés intentar cortar la figura en un papel para forrar paredes y usarlo como plantilla.

  2. Mové la cama lejos de la pared y pintá con el color de base el contorno que trazaste con la tiza. Usá un pincel fino para el contorno y un pincel más grueso para rellenar el centro.

  3. Una vez que se haya secado el color de base, usá tizas de colores para delinear las figuras que te gustaría crear. Los potes de muestra de pintura son perfectos para añadir esos detalles. No te preocupes si las figuras no se ven uniformes - ¡Le dará un efecto más personalizado!

  4. Una vez que la pintura está completamente seca, podés volver a colocar la cama en su lugar. Incluso podés añadir algunos almohadones de colores que realcen y combinen con tu nueva y hermosa cabecera.