1. Si el pintor fue el responsable de preparar las paredes, es importante asegurarse de que queden uniformes una vez terminado el trabajo. Asegurate de que haya suficiente luz, pero no confíes solo en tus ojos. Pasá la mano por las paredes para detectar imperfecciones.

  2. Si ves líneas irregulares en los bordes, gotas y marcas del pincel o evidencia de derrames o salpicaduras de pintura, hablá de inmediato con el pintor sobre tus inquietudes.

  3. ¿El acabado es uniforme y no presenta vetas? Un acabado impecable es más difícil de lograr con colores oscuros, pero un pintor experimentado no debería tener ningún problema.

  4. Un buen pintor siempre limpia todo lo que ensucia.

  5. ¿No estás satisfecho con el resultado final? Es importante que confíes en tus instintos y no tengas miedo de comunicar tus inquietudes al pintor.