1. Elegí el color. Por lo general, los zócalos deben ser del mismo tono que las paredes. Los zócalos más oscuros darán un aspecto más moderno y contemporáneo a tus espacios, mientras que los colores más claros harán que los ambientes pequeños se vean más grandes. Si aún tenés dudas, andá a lo seguro y optá por el blanco puro.
  2. Elegí el pincel. Para la mayoría de los zócalos, el pincel ideal es de 5 cm. Si usás pintura al agua, asegurate de usar un pincel con cerdas sintéticas.
  3. Lijá la superficie. Esto permite la adhesión de la pintura y evita que se descascare a futuro. Usá un pincel suave y seco para retirar los restos de pintura y polvo.
  4. Creá una base limpia. Si los zócalos están descascarados o sucios, limpialos bien con una solución de agua caliente y jabón (se puede usar detergente o soda cáustica).
  5. Protegé los bordes con cinta. Cubrí los bordes del zócalo con cinta de enmascarar para lograr líneas limpias con un acabado profesional. Si el piso está alfombrado, usá una espátula para hundir la punta de la cinta. Esto garantizará que la pintura no se "deslice" por debajo la cinta.
  6. Empezá a pintar. Mojá la mitad inferior del pincel en la pintura para cargarlo, eliminá el exceso de pintura. Comenzá a aplicar la pintura de manera uniforme sobre el zócalo, cubriendo secciones de un metro de largo. Siempre aplicá la última pincelada a lo largo de todo el zócalo.
  7. Aplicá la segunda mano. Las pinturas solventes se secan en 24 horas pero las pinturas al agua demoran menos, así que seguí las recomendaciones impresas en la lata antes de aplicar la segunda mano. No es necesario lijar entre capas.
  8. Retirá la cinta. Esperá que la segunda mano de pintura se seque por completo y retirá con cuidado la cinta de enmascarar. Si has colocado cinta de enmascarar en el alfombrado, presiona el borde de la cinta para "despegar" y retirar, descubrirás tus zócalos de madera pintados a la perfección.