1. Preguntá sobre las cuestiones prácticas, ya que esto podría ahorrarte tiempo y hacer que el trabajo funcione sin problemas. Por ejemplo ¿qué se necesitará trasladar de la habitación, mover o cubrir? ¿y esperan que eso lo hagas vos? Lo mismo para la limpieza posterior. Preguntá en qué horario trabaja, cuándo comenzará y cuánto tiempo llevará el trabajo.

  2. Vale la pena verificar quién hará el trabajo. Quizás te sientas completamente a gusto con dejar que el pintor ingrese a tu casa, ¿pero qué pasa si envía a un aprendiz o un colega? Es importante que te sientas cómodo con las personas que ingresarán a tu casa y que su nivel de habilidad y experiencia te generen confianza.

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  1. Es una buena idea solicitar el asesoramiento del pintor sobre cómo lograr el nivel de acabado que querés. Por ejemplo, ¿te imaginás un acabado prolijo, inmaculado o querés conservar el carácter de un edificio antiguo? Un buen pintor te hará, a su vez, las preguntas adecuadas y ambos tendrán en claro el tipo de acabado requerido.

  2. Pedí una cotización detallada (no un presupuesto) si todavía no tenés una. Debería contener cada aspecto del trabajo: preparación, materiales, cuántas capas de pintura se aplicarán, cuánto tiempo tomará el trabajo, qué partes de la habitación se pintarán y si el trabajo está garantizado.

  3. Siempre es importante preguntar si el pintor tiene seguro. A pesar de que es poco probable que se derrame pintura sobre una alfombra costosa, no seas vos el que termine gastando dinero si esto sucede.