Sentite como en casa

“Cuando me quedo en la casa de otra persona o en un hotel, siempre juego a algo: pienso qué dejaría y qué cambiaría si viviera allí. Para las cosas que dejaría, pienso en cómo puedo recrear la idea cuando llegue a casa”.

-- Willeke Jongejan, diseñadora de color global sénior

Atención al detalle

“Me di cuenta de que se aprende muchísimo de una cultura si se presta atención a los detalles. Por ejemplo, los envases de comidas tienen un diseño diferente en cada lugar. Cada vez que estoy en otro país, traigo a casa una colección de etiquetas, envoltorios y folletos impresos, y los uso como inspiración”.

-- Marieke van der Bruggen, diseñadora de color global

Mirar por las ventanas

“Uno de mis pasatiempos preferidos cuando estoy en otro país es deambular por las calles de una ciudad cuando el sol se está poniendo y las personas comienzan a prender las luces de su casa. Me encanta ver cómo viven en los espacios que han decorado y siempre encuentro una idea que puedo llevarme a casa”.

-- Heleen van Gent, jefa del Centro de estética global

Inspiración gourmet

“Los bares y restaurantes son una gran fuente de ideas para mí. Tomo fotos de todo, desde banquetas hasta ceniceros, vidrios y espejos. Cuando llego a casa, intento buscar objetos similares en Internet, en sitios web como eBay y Etsy”.

--Marieke Wielinga, diseñadora de color global

Libro de recortes de viajes

“Cuando viajo, me gusta coleccionar muestras de telas. Pueden ser de almohadón, de bufanda, de tapizado, no importa. Cada destino tiene un idioma diferente de estampa y color, y cada uno tiene una influencia en mis ideas en el trabajo y en casa”.

-- Louise Tod, diseñadora de color global