1. Para empezar, asegurate de tener cinta de enmascarar de baja adherencia de buena calidad a mano (de baja adherencia significa que se despega con facilidad sin desprender pintura).

  2. Usá un lápiz o tiza para marcar dónde querés que sea la división de colores. Aplicá el primer color sobre la pared extendiéndote un poco más allá de la línea que trazaste con lápiz. Te recomendamos pintar con el color más claro primero, para que si se chorrea pintura sea más sencillo de cubrir cuando pintás la mitad inferior de la habitación.

  3. Una vez que se secó la pintura, pegá la cinta de enmascarar sobre la primera capa de la pintura. Te recomendamos pegar la cinta en un extremo y desenrollar una parte, estirarla hasta que quede tensa antes de pegarla y presionar con firmeza. Hacer esto en lugar de desenrollarla a medida que la pegás va a resultar en líneas mucho más rectas.

  4. El borde de la cinta debe quedar 1 o 2 cm por encima de donde finaliza el primer color. Asegurate de pintar con el segundo color un poco sobre la línea de la cinta de enmascarar, esto creará una línea definida debajo de la cinta. Para impedir que se filtre pintura debajo de la cinta y arruine la línea recta, simplemente cargá el pincel con poca cantidad de pintura cada vez.

  5. ¡Ya casi estamos! Para impedir que la pintura se salga cuando retires la cinta, retirá la cinta de enmascarar antes de que la última capa se haya terminado de secar. Asegurate de que la pintura no esté tan húmeda como para que chorree antes de retirar la cinta para revelar una línea prolija.