Si te gusta la textura del ladrillo en una habitación, pero el color no te convence, aplicá un destello de color y dale nueva vida a tus paredes de ladrillo. Aquí aprenderás cómo lograr un acabado perfecto

Es importante trabajar sobre una base limpia. Limpiá con la ayuda de un estropajo o cepillo de cerdas duras, frotando muy bien sobre los ladrillos. Usá la aspiradora para quitar todo el polvo. Pasá un trapo humedecido con agua y jabón y dejá secar la pared por 12 horas.

¿Hay grietas en los ladrillos o en la juntas? Si ves grietas o agujeros, rellená con Enduido para Exteriores y luego seguí las instrucciones de secado impresas en el envase.

A continuación, aplicá el Fijador con la ayuda de un rodillo de pelo mediano a largo (el pelo del rodillo debe ser más largo cuanto más rugosa sea la superficie). Usá un pincel para aplicar el fijador en todas las juntas y lugares donde el rodillo no llega. Dejá secar el fijador por bastante tiempo antes de empezar a pintar - ante cualquier duda, verificá las instrucciones de secado.

Aplicá sobre la pared de ladrillos Duralba Latex para Exteriores Mate, con el mismo rodillo que usaste para imprimar y tal como pintarías cualquier pared del interior de tu casa. Si estás pintando dos superficies conectadas de colores diferentes, deberás "recortar" con un pincel los bordes y las esquinas para lograr un acabado profesional.

Las paredes de ladrillo visto son más porosas e irregulares que las paredes convencionales, por lo tanto son necesarias al menos dos capas de pintura para obtener un acabado uniforme. Dejá que la pintura se seque por completo antes de aplicar la siguiente capa - no se recomienda aplicar más de cuatro capas de pintura.